20161031

No llores,

el mundo siempre estuvo tan solo.

Y aún así, lo cuidamos. Arreglamos los cajones del baño, colocamos los muebles de la cocina, cambiamos el sofá de sitio y abrimos aquella ventana

a puñetazos.



A día de hoy, el mundo es algo blanco en lo que al fondo suena un piano.

Hay que aprender que la fuerza es sólo un lugar transitorio. Que lo mejor estuvo siempre por llegar. Que aquella casa dejó de querer habitarnos.

Y ya no hay más.

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