20170702

Cada vez

cada vez que una vez y otra vez me dices que me quieres que siempre me has querido que todo
siempre
fue quererme yo me pregunto qué hice mal por qué yo que sé que el lenguaje no existe
escucho.

...


En el salón aquél se abre la ventana de golpe con la fuerza de un pequeño gorrión que apenas sobrevive.


Aquí, es todo ya muy lejos.

Todo.

He venido a ponerme a la cola
a pedir perdón a ser perdonada.

A que todo acabe.

A retirarme
entonces
sin prisa
a jugar con lo que queda
de la suerte
y de la vida
sabiendo que
qué otra cosa puede hacerse sino arriesgarlo todo.

Te apagas

quedando
lentamente a oscuras
como un cine de verano
vacío de bocatas sillas de metal
y luna llena.

Desapareces
tranquilo
de las fotografías
los abrazos
los huecos
y el sofá.

Si queda alguien,
lo desconozco.
Si huyeron todos,
no sé en qué dirección
ni de qué.

Podríamos
estar hablando
no de un drama
sino
de una relación perpleja.

Establezcamos
entonces
el horario del recuerdo
como se piden las misas anuales
y sigamos.

Despidámonos
de los amigos que no quise conocer las bodas a las que no fui
los padres a los que nunca les gustamos.

Agradezcamos
que salimos con vida suficiente
para seguir
para olvidar
para lo que sea

Discúlpame además también
la verdad
el desprecio
y el desnudo
y lo que creas.

Perdona porque yo tampoco
he sabido
hacerlo peor

y todo eso.